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Todos alguna vez hemos utilizado un lápiz, sin embargo en muchos casos los hemos perdido o tirado a la basura cuando se van terminando, acción que de algún modo deja cierto impacto negativo en lo que al medio ambiente refiere.

Pero hay una buena noticia, la empresa danesa Sprout ha creado un lápiz que no es únicamente amigable con el medio ambiente, si no también puede contribuir a la lucha contra el hambre del mundo. Y es que cuando el tiempo de utilidad de los lápices termina, estos pueden ser sembrados para posteriormente obtener plantas o verduras.

Lo que queda del lápiz, al ser sembrado, se descompone y se desintegra en la tierra donde fue plantado ya que es biodegradable, por lo que no afecta el sabor ni la composición de la planta.

Este producto no contiene plomo, no es tóxico y es 100 por ciento natural. Se fabrica con grafito, arcilla y las semillas.

Para introducir las semillas, la compañía elabora una cápsula con harina y otras semillas, por lo que, incluso si un niño la come, no correrá peligro.

“Al plantar un lápiz Sprout en lugar de tirarlo, puedes hacer que la sustentabilidad sea visible para los demás e inspirarlos a hacer pequeños cambios en su vida diaria. Esta es la idea detrás de este lápiz”, señala la compañía en su página oficial.

Los lápices están disponibles en gris clásico u ocho colores. Cada color tiene su propia variante vegetal.

Por supuesto en Bolivia, ya se está comenzando a comercializar estos lápices principalmente en mercados ecológicos y especializados en este tipo de mercancía.

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