Rosa Adam Ortiz, la investigadora que está al frente del proyecto financiado por La Caixa

Rosa Adam Ortiz, la investigadora que está al frente del proyecto financiado por La Caixa

El dióxido de carbono (CO2) es un gas desechado por la industria y uno de los más contaminantes. Además, es uno de los involucrados en el fenómeno que se conoce como efecto invernadero. Pero en un futuro, éste podría convertirse en un agente contra el cambio climático. El CO2 se presenta, potencialmente, como materia prima de la industria química, lo cual además de implicar su reciclaje, permitiría conseguir una mayor sostenibilidad de los procesos propios de la industria, algo que hasta ahora no se había planteado como una opción.

Heterogéneos capaces de activar el dióxido de carbono para que éste pueda actuar como materia prima en la industria química. «Mi proyecto se centra en la catálisis aplicada a la química orgánica», resume Adam, quien al respecto explica que «los catalizadores son sustancias que aceleran la velocidad de reacción y mi objetivo es replicar eso imitando lo que pasa en la naturaleza, es decir, a partir de la encimas, que son catalizadores en los sistemas vivos».

«En laboratorio, a veces, las reacciones químicas no suceden porque son excesivamente lentas, pero si imitamos las encimas como catalizadores, el proceso es más eficiente y sostenible», comenta la investigadora del Instituto de Tecnología Química de la Universidad Politécnica de Valencia. En la misma línea, añade que con este proyecto, «busco hacer catalizadores heterogéneos, es decir que no se mezclen con el resto de elementos que interviene en la reacción y, de esta manera, al final del proceso, se pueden separar y rehabilitar», explica la protagonista del proyecto financiado por La Caixa.

En este contexto, «para hacer reaccionar el CO2, que al ser estable a priori no reaccionaría, hay que activarlo y así se puede incorporar en sustancias orgánicas de valor añadido», indica Rosa Adam y ese es precisamente el foco de su proyecto: «Buscar esa manera de activar el CO2, que contribuiría a hacer más sostenibles los procesos de la industria química gracias a un reactivo más accesible y menos tóxico», explica Adam.

Entre las posibles aplicaciones de este avance figura: «La hidrogenación del CO2 a metanol, siendo ésta otra forma de conseguir metanol de manera sostenible y plantear así, en una futura economía de hidrógeno, que el metanol hiciera de transportador del hidrógeno. O como combustible para coches de hidrógeno; o su uso para la fabricación de sustancias como fármacos o polimeros en sustitución de otros reactivos, como el CO, que es muy tóxico», relata la investigadora, que gracias al apoyo de la Obra Social La Caixa puede desarrollar su proyecto

FUENTE: https://www.larazon.es/sociedad/el-co2-la-posible-nueva-solucion-al-cambio-climatico-LO20843282